Antoni Torrent, enriquecido con varios negocios con Ultramar, estableció residencia en Arenys, en esta casa propiedad de su suegro. En la villa se distinguió por sus aportaciones económicas desinteresadas con fines culturales (certamen literario, Ateneo, obras de mejora de la iglesia parroquial). En agradecimiento, Arenys le dedicó el nombre de la calle.

Calle de Antoni Torrent, 2-4