En este paseo marinero queda todavía alguna muestra de las casas con las que los americanos protagonizaron el desarrollo del Ensanche de mar de la villa, como Can Vieta, en el número 88, residencia de Josep Vieta y Llinàs, miembro de una estirpe de calafates, emigrado a Cuba donde invirtió en tranvías y un próspero negocio de huevos a gran escala.

El Convento
El antiguo convento de capuchinos, fundado en 1583, se emplaza en la cima de unos acantilados junto a la punta de Santa Ana. El edificio, en estado ruinoso a partir de 1835, cuando fueron expulsados los frailes capuchinos, no volverá a recuperar un cierto esplendor hasta que el matrimonio formado por Joaquim Casas Carbó, editor y escritor, y Aurora Massó - hija de los americanos Massó ( ver la casa del paseo de Dentro) compraron a la viuda del compositor y literato Francesc Camprodon 1915. el arquitecto Font Gumà fue el máximo responsable de las obras exteriores e Isidre Puig Boada de su interior.