Si el nombre de esta calle ya es una referencia evidente al mundo que cambió la vida de estos sitgetanos emprendedores, también las construcciones que encontraremos, todas de gran belleza y suntuosidad, son evidencia del éxito alcanzado en sus negocios en ultramar. La modernista Villa Avelina, de Bonaventura Blay, en el número 35, obra del arquitecto Buhigas Monravà, es una de las más espectaculares. Destacamos también la del empresario licorero Manuel Planes, en el número 21, y al 2 la novecentista del terrateniente vinculado a la industria azucarera Francisco Bartés, que murió en La Habana.